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Hojita Interreligiosa 3 Print E-mail
Written by Adriana Guevara, Rabino Sztokman, Sheik Beytullah Chola   
Wednesday, 10 October 2007

Transformación

 

                   Zaqueo dijo resueltamente al Señor: Señor, ahora mismo

 voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a

 alguien, le daré cuatro veces más.  (Lucas 19,8)

El encuentro con Jesús produce en Zaqueo una transformación.

Durante el Adviento y la Cuaresma, que son los grandes tiempos de preparación, para la Navidad y la Pascua respectivamente, la liturgia y la predicación nos insisten en este tema: para encontrarnos verdaderamente con Jesús debemos preparar nuestro corazón y dejarnos transformar por su gracia divina.

La transformación exige un cambio radical. En la terminología religiosa, exige metanoia: un cambio de actitudes y presupuestos.

Cuando la gracia divina transforma nuestros corazones, vemos el mundo de manera diferente y somos impulsados a actuar con misericordia.

La transformación implica despertar de la indiferencia y extender la compasión a las victimas de la pobreza y de todas las formas de injusticia.  (Reflexiones del Patriarca Ecuménico Bartolomé I)

Participantes Católicos del Seminario “Aprendiendo a Convivir”:

Eusebio Lizarralde, María Eugenia Crespo, Susana Chaves, María C Vitelli


Transformación

El camino hacia Dios es un largo trayecto, es el viaje de toda la vida, porque la espiritualidad es, fundamentalmente, un estado del ser, inmerso en un proceso continuo, aunque imperceptible, de transformación.

Dios crea a partir de la Palabra.

Habla, “nos habla”, inicia el diálogo, “viene” hacia el ser humano… sale de la eternidad y “se mete” en la historia prometiendo Su Bendición. 

Y llama a un hombre que se transforma íntegramente, hasta en su propia identidad (cambia su nombre de Abram a Abraham) para trascender todo lo conocido y responder al Señor, y a su promesa, manteniendo un permanente diálogo con el Altísimo.

Entre Abraham y Dios se da el encuentro en la palabra, en un diálogo que trasciende lo aparentemente seguro, válido y conocido. Es un hombre que tiene fe y se entrega.

A partir de su experiencia, de su arrobamiento, de la irrupción de Dios en su vida, se transforma: trasciende las formas, las costumbres sociales, los hábitos y encamina su vida y la de los que le suceden (siguiendo la orientación divina) hasta convertirse en padre de generaciones.

Abraham escuchó, dialogó con Dios, confió en Su promesa y transformó la historia.

¡Qué la profunda fe de Abraham permanezca en los corazones de sus hijos, judíos, cristianos y musulmanes, trascendiendo diferencias y acercándonos en aceptación, respeto y paz!

Señor

Que mis oídos se abran para escuchar Tu Palabra

Que mi corazón revele Tu Misericordia

Que mis labios expresen Tu Compasión

                                                                  Amén

ADRIANA RAJ?AN GUEVARA



TESHUVÁ. Retornar. Volver.

En nuestra tradición judía el concepto de transformación, conversión, se pone de manifiesto por medio de la Teshuvá (traducida generalmente como arrepentimiento).

“Empero tu retornarás y escucharás la Voz de Adonai, y cumplirás todos Sus Mandamientos, lo que yo te ordeno hoy.” (Deuteronomio 30:8).

La Torá (el Pentateuco) por medio de Moisés,  está educando a la nueva generación (nosotros)  para que se cumpla la voluntad del Señor y se deje de buscar otros “dioses” (fama, fortuna, poder) de efímera existencia.

Cuando el ser humano se aleja del Creador, peca, comete errores. Al percibir la necesitad de comenzar el camino de retorno a la fuente de Vida, con arrepentimiento en el corazón, tiene la posibilidad de volver sobre lo andado con el anhelo profundo de estar nuevamente con ÉL: eso es  Teshuvá: el anhelo del alma de recuperar lo más preciado que se ha perdido.

Pero para retornar es importante darse cuenta del alejamiento previo.

No se trata de una acción física de la persona, sino de un acto interior, todo el movimiento ocurre en la profundidad del ser, y requiere la decisión volitiva de volver al estado de contacto y de gracia.

Cuando se practica Teshuvá, la transformación es palpable en el ser humano que ya no busca  tener razón sino vivir en paz, discutir sino dialogar, imponerse sino vincularse, tener miedo sino vivir en amor, luchar por la vida sino honrar la vida…

Retornar es la respuesta del ser humano al llamado divino.

Dios, por amor, nos llama preguntándonos “Aieka” ¿Dónde estás? ¿Dónde estás en el mundo? ¿Cuál es tu lugar?

Vamos hacia ÉL, volvemos, cuando Le escuchamos, cuando Le imitamos en la medida de las limitadas posibilidades humanas, cuando reparamos los errores, cuando amamos y nos amamos, cuando vivimos con alegría y la compartimos, cuando sentimos Su Amor en cada inhalación… en cada exhalación…

Rabino Arieh Sztokman




LA TRANSFORMACIÓN EN EL ISLAM

Image:Basmala.svg

En el nombre de Dios Clemente y Misericordioso

                          "Di: ¡Señor mío! Tu perdón es más vasto que mis pecados, en Tu misericordia tengo más esperanzas que en mis obras". Profeta Muhammad (PyB) 

Cuando el creyente se arrepiente sinceramente ante Dios, con certeza de la amplitud de la misericordia de su Señor, el sosiego invade su corazón, se  abren delante de él las puertas de la esperanza y Dios cubre sus faltas.

El arrepentimiento  es el primer paso que debe ser tomado en el camino del musulmán, es como si dijéramos un doble paso, uno hacia dentro y uno hacia fuera. El paso exterior del arrepentimiento consiste en palabras hechos y sentimientos: guardar la vida de uno libre de pecado y de malas acciones, e inclinarse hacia la obediencia; huir de la revuelta y la oposición, para buscar el acuerdo y la armonía. El paso interior del arrepentimiento se realiza en el corazón. Consiste en limpiar el corazón de todos los deseos mundanos y conflictivos, y llegar a la total afirmación del deseo por lo divino. Así pues el arrepentimiento, es decir, ser consciente de lo erróneo y abandonarlo, y ser consciente de lo correcto y esforzarse por ello, lleva a uno a elevarse espiritualmente.

El arrepentimiento es volverse atrás del pecado, retractarse de las faltas, y tanto en castellano como en árabe constituye un verbo que indica la acción de retornar al punto de origen del cual se partió para desviarse. Además la palabra «arrepentirse» en árabe significa también «perdonar», según sea que le siga cierta preposición o no. La misma palabra indica, por lo tanto, las dos caras de este hecho extraordinario del alma humana que son el arrepentimiento y el perdón, que se dan simultáneamente y constituyen, en definitiva, la misma cosa. El arrepentido de verdad obtiene el perdón en el mismo acto del arrepentimiento. Por eso la única palabra en árabe para ambas cosas, perdón y arrepentimiento, es táuba, «volverse atrás», «retornar», «tornarse», porque en la medida en que el hombre se vuelve atrás de sus maldades Dios se torna hacia él.  El mundo en que vivimos es una prueba, el islam llama a los creyentes a volver la cara a Dios a través del arrepentimiento, que cuando es sincero se constituye como la verdadera transformación del alma: “!Oh, creyentes! vuelvan a Dios con sincero arrepentimiento”(Sura 66, aleya8). “Informa a Mis siervos que Soy El Perdonador, El Misericordioso”.(Sura 15, aleya 49).          

                                                                                Sheik Beytullah Chola



Last Updated ( Friday, 12 October 2007 )
 
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