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El ayuno
está orientado a la conversión del corazón, a la Tesuvá, al retorno a Dios.
Es una
ofrenda, un sacrificio (entendido como oficio sagrado) del ser humano al
Creador, una entrega de uno mismo al que todo nos dio, da y dará.
¡Que bueno si en esta sociedad
globalizada que nos toca vivir, los que ayunamos voluntariamente tomamos
conciencia y ofrendamos alimento a aquellos que ayunan obligadamente!
Rabino Arieh Sztokman
EL AYUNO
EN EL ISLAM
En el Nombre de Dios, Clemente y
Misericordioso
Dios instituyó a los musulmanes el ayuno de Ramadán en el segundo año
de la Hégira
(624d.C.), siendo este ayuno uno de los cinco pilares del Islam. El ayuno es
una práctica antigua de purificación y adoración, y Dios dice en el Corán: "¡Oh,
creyentes! Os está prescripto el ayuno, tal como fue Prescripto a los
anteriores a vosotros, a fin de que alcancéis la piedad y el santo temor de
Dios" (1,183)
El ayuno en el Islam consiste en la abstención de comer, beber, tener
relación marital, etc, desde antes de la alborada, hasta la puesta del sol. La
finalidad del ayuno es la adoración; existen también innumerables beneficios en
relación a los sentidos y estados anímicos. El autocontrol y la conducta moral,
y la relación mutua entre los miembros de la sociedad humana son parte de sus
ventajas.
El ayuno unifica emociones y sentimientos de pobres y ricos en una
sola entidad. Quien come opíparamente y luego sufre las consecuencias del
"buen comer", y que jamás sufrió hambre por necesidad, no puede entender
los problemas del hambre ni enterarse de lo que experimenta quien pide ayuda. El
ayuno es una experiencia depuradora y educadora que todo musulmán debe
practicar para sentir hambre y sed, lo que los aproxima a la comprensión del
sufrimiento de millones de seres humanos que no saben qué comerán el día
siguiente. La experiencia del ayuno enseña al hombre a ser generoso y
solidario. Dios establece para cada ayunante una "sadaqa" o donación
que debe entregar a los necesitados al completarse el mes de Ramadán, mes de
caridad perdón y virtudes múltiples.
Y el ayuno desarrolla en los fieles el sentimiento de misericordia y
los habitúa al auto control, la disciplina y la perseverancia ante las
adversidades. El ayuno es una educación del espíritu, y el Profeta Muhammad se
refirió a ello:"Quien no renuncia a
la mentira y la conducta insincera, a Dios no le interesa que deje de comer y
beber"."El día de ayuno no se debe discutir y si alguien te increpa y
ofende dile: estoy ayunando".
Estos dos "hadices" (dichos proféticos) explican el sentido
del ayuno, que el alejarse del pecado, alejarse de las conversaciones frívolas,
perdonar a quien ofende, y ocuparse con penitencias y adoración a Dios; y los
actos virtuosos y piadosos se multiplican en Ramadán.Además del ayuno de
Ramadán el Profeta ayunaba y
recomendaba ayunar a lo
largo del año para llevar la espiritualidad a cada momento de nuestra
vida.
En pocas palabras, el ayunador
emprende a través del ayuno un viaje espiritual al ámbito del Sagrado Corán,
cultivando sus enseñanzas a través de su recitación y estudio, y guiándose por
su Luz, y saturándose de su moral y preceptos, buscando en ese viaje la
armonía, paz y abrigo del alma; se adopta, además, la práctica de la
introspección y auto análisis que aleja el alma de la ignorancia y el
materialismo y la aproxima a la sublimidad del Sagrado Corán y, en definitiva,
de Dios.
Sheik Beytullah Cholak –
Gabriela Falcón de Cholak
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